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domingo, 13 de diciembre de 2015

Residuos sanitarios. Clasificación.

Hoy vamos a hablar de los diferentes contenedores que puede llegar a haber en un hospital. No, no son para tirar las cosas en el cubo que más te guste, cada uno tiene su función. 

Los residuos sanitarios son los generados en cualquier establecimiento o servicio en el que se desarrollen actividades de atención a la salud humana. La clasificación de dichos residuos es la siguiente: 

  1. Clase I. Residuos sólidos urbanos (RSU): no plantean exigencias especiales en su gestión.
    • Cartón, papel, residuos de cocinas, bares, comedores y aquellos procedentes de pacientes no infecciosos. 
  2. Clase II. Residuos sanitarios asimilables a urbanos (RSAU): necesitan medidas de prevención en su manipulación, recogida, almacenamiento y transporte, solo en el ámbito sanitario. 
    • Material de curas, yesos, ropa, secreciones y excreciones, material contaminado con sangre de un solo uso, bolsas vacías de orina, sondas vesicales, nasogástricas...
  3. Clase III. Residuos sanitarios biológicos especiales (RSBE): necesitan medidas de prevención en su manipulación, recogida, almacenamiento y transporte, tanto fuera como dentro del centro sanitario, ya que puede acarrear riesgos para la salud pública y laboral.
    • Clase III A: infecciosos, cultivos y reservas de agentes infecciosos, residuos de animales infecciosos o inoculados con agentes infecciosos, filtros de diálisis de pacientes portadores de VIH/SIDA y de hepatitis B, C, líquidos corporales, sangre y hemoderivados, residuos cortantes y punzantes.
    • Clase III B: residuos anatómicos humanos sin entidad, residuos procedentes de la actividad sanitaria de pacientes afectados por la enfermedad de Creutzfedt-Jacob o de sus variantes, residuos citostáticos...
  4. Clase IV. Residuos tipificados en normativas singulares: su gestión requiere un tratamiento especial desde el punto de vista higiénico y medioambiental.
    • Residuos químicos, radiológicos, de laboratorios, medicamentos caducados, productos veterinarios, cadáveres y restos anatómicos con entidad, aceites minerales y sintéticos...

Los residuos de los grupos II y III deben recogerse en bolsas/recipientes que cumplan las siguientes características:
  • Opacidad
  • Estanqueidad total
  • Asepsia en su exterior
  • Resistentes
  • Cierre hermético
  • Volumen no superior a 70L
Los residuos del grupo I deben tirarse en bolsas negras. 
Los del grupo II, en bolsas verdes.
Los del grupo III, en contenedores rígidos de color amarillo. 
Por último, los del grupo IV, en contenedores rígidos de color azul. 


Fuentes:

domingo, 6 de diciembre de 2015

Si no lo veo, no lo creo.

Estamos de vacaciones!! (sólo son 4 días de puente, pero cómo se agradecen).

Es curioso cómo algo empieza a formar parte de tu vida en tan poco tiempo. Llevamos solamente 3 semanas de prácticas y se ha convertido en rutina, y no lo digo en el mal sentido de la palabra, sino en que es muy fácil acostumbrarse. Hay que hacer ciertos sacrificios, acostarse temprano, madrugar... Los jueves han pasado de ser los días de fiesta a ser los días de cena tranquilita hasta las 12, creo que podréis haceros una idea con esta conversación en la que invitábamos a unos amigos a cenar:



Sí, bastante triste, lo sé.

En fin, yo os iba a hablar de lo mucho que me impactó un caso que he vivido, en el que los médicos descubrieron un tumor cerebral con el TAC de un paciente que se había caído y se había dado un golpe en la cabeza. El TAC se hizo para ver si el golpe había causado algún daño cerebral, pero las casualidades de la vida hicieron que gracias a ese golpe se descubriera ese tumor. Tal vez en otras circunstancias no se habría descubierto hasta mucho tiempo después, cuando comenzasen a aparecer los síntomas y puede que fuese ya demasiado tarde.
A mí estas cosas personalmente me asustan, el pensar que estás sano y que de repente descubras que no lo estás, y que lo averigües no por tener los síntomas de la enfermedad, que dándose así el caso aún puedes esperarte algo, sino porque estés buscando otra cosa...
Con este tipo de casos, no me extraña que haya tanta gente hipocondríaca en el mundo.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Hemoenfermería.

Últimamente, están de moda los hemocultivos. hacemos como dos por día. Se trata de un cultivo microbiológico de sangre para comprobar si hay bacterias u otros microorganismos patógenos. 
Primero debemos limpiar la zona de punción con un antiséptico, para evitar que posibles bacterias que se encuentren sobre la piel infecten la muestra. Básicamente, es hacer lo mismo que con una analítica, solo cambian los botes de recogida. Primero hay que rellenar el anaerobio (ausencia de oxígeno) y luego el aerobio (presencia de oxígeno). En un adulto, se recogerán 8-10 mL, mientras que en un niño 1-4 mL. Al tener ya esos dos botes, hay que realizar un segundo pinchazo en una vena diferente o mismo en el otro brazo y repetimos el proceso. Una vez terminado, se coloca un apósito en el lugar de punción y se le presiona un rato.
Con las muestras ya tomadas, identificaremos ambos pares de botes con el nombre del paciente, la hora y la fecha, así como marcar cuáles fueron los primeros que se retiraron y cuáles los segundos. Una vez esté todo listo, se envía a laboratorio.





Los hemocultivos nos ayudan a identificar el agente patógeno causante de la infección, lo cual ayuda para determinar el mejor tratamiento para ese paciente.

Bibliografía: 

http://enfermeriapractica.com/procedimientos/extraccion-de-hemocultivos
https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003744.htm

sábado, 28 de noviembre de 2015

Ni en el hospital estás a salvo...

¡Ya es fin de semana! El tiempo empieza a pasar rápido otra vez, y hasta da pena pensar que ya llevamos 2 semanas de prácticas y solo nos quedan otras 3.


Hoy os voy a hablar de la importancia de la higiene en el ámbito sanitario. Sí, lo sé, suena muy aburrido, pero esta semana me he dado cuenta de la cantidad de enfermedades que se cogen en el hospital por culpa del contacto entre pacientes, enfermeros, médicos, auxiliares, familiares, e incluso personal de limpieza. Todo esto viene a que de 6 habitaciones que llevo, 3 pacientes son aislados.

Las enfermedades hospitalarias o nosocomiales son aquellas que contrae un paciente durante su estancia en el hospital, en el que ingresa por alguna otra razón. Según estadísticas de la OMS, aproximadamente el 8,7% de los pacientes de un hospital presentan este tipo de infecciones. Las más habituales son las causadas por heridas quirúrgicas, las relacionadas con el uso de sondas vesicales, las de tráquea y bronquios, y las asociadas al uso de catéteres... es decir, todas aquellas producidas por un tratamiento invasivo. Aún así, lo más habitual es que ocurra en aquellos pacientes que son más débiles, como los inmunodeprimidos, personas mayores o recién nacidos.

Estas enfermedades suelen ser muy peligrosas porque son difíciles de tratar, ya que estos patógenos al sobrevivir en el hospital se hacen resistentes a muchos antibióticos. Algunos de los más comunes son los siguientes (es probable que algunos ya os suenen): bacterias como la 'Klebsiella pneumoniae', la 'Escherichia coli', la 'Pseudomonas aeruginosa', o el 'Staphylococcu aureus', hongos como la 'Candida albicans' y el 'Aspergillus spp', y virus como el Virus sincitial respiratorio y el Rotavirus.

La mayoría de estas enfermedades se transmiten por contacto, es decir, a través de las manos y por gotas respiratorias, que pueden alcanzar pocos metros. También pueden transmitirse de manera feco-oral, a través de vectores (pequeños artrópodos por ejemplo), por el aire, o a través de la sangre.

La forma en la que más habitualmente se transmiten las enfermedades es a través de las manos, por eso se insiste mucho en esto, tanto en la facultad como en el hospital (ya solo de las 6 habitaciones que llevo, 3 pacientes son aislados por contacto).
Ya os explicarán en qué momentos es necesario lavarse las manos, pero básicamente se resume en esta imagen: 





El problema es que en la teoría es muy bonito, pero en la práctica esto es imposible. Puedes hacer todo esto y acabar con las manos más secas que la mojama, y aún así no estar libre de peligro, porque cualquier familiar toca al paciente, después la barandilla de la cama, luego va al baño, abre la puerta, va al pasillo, se apoya en el mostrador de la entrada... es un ejemplo. Lo mismo pasa con quienes no se quitan los guantes en ningún momento porque piensan que así están protegidos de todo (a los dos minutos los guantes empiezan a ser porosos y es como si no llevases nada) y tocan algo con los que acaban de usar con el paciente. 

En resumen, tened cuidado, pero no os volváis unos maniáticos de la limpieza ni seáis hipocondríacos. Nunca estamos libres de peligro, pero basta con ser cuidadosos.


jueves, 26 de noviembre de 2015

24 horas es poco tiempo para un día.

Se acerca el final de la segunda semana de prácticas, que se ha hecho muchísimo más corta de lo que imaginaba.
Creo que no he tenido semana más larga que la semana pasada, y es que adaptarse a unos nuevos horarios es difícil. Ver como tus compañeros con el turno de tarde se acuestan tarde y se levantan tarde y tú totalmente lo contrario. Mi compañera de piso está en el turno de tarde y solamente la veo una hora al día, de 22:00 a 23:00, y a veces ni eso.
Pero si algo tenemos todos en común, tanto los madrugadores como los que se pierden la siesta es que NO HACEMOS NADA EL RESTO DEL DÍA.




En serio, es humanamente imposible intentar hacer algo de provecho de nuestras vidas estando de prácticas. Lo más productivo que he hecho últimamente es escribir este blog, así que creo que podéis imaginaros lo productiva que está siendo mi vida. 
A lo mejor es que soy vaga simplemente, pero no me dan las fuerzas para hacer nada más que tumbarme en el sofá. Olvidaros de ir adelantando apuntes, o de ir haciendo el portafolios que os mandarán en Enfermería Clínica. Vuestro esfuerzo será en vano.

En fin, esta segunda semana, como decía, se hizo demasiado corta. Parece que no llevas nada en el hospital y a la vez que llevas ahí toda la vida. Los pacientes ya te conocen (si es que te toca en planta y no en consultas externas), te saludan y son ellos los que te ponen cara de lástima por tus ojeras y tus bostezos cuando llegas a las ocho de la mañana y te pones a pasar los controles, y te preguntan si hace frío fuera cuando les intentas poner el manguito del tensiómetro porque tus manos parecen recién enviadas desde el Polo Norte. Las enfermeras, que seguirán sin saberse tu nombre por mucho que se lo repitas (¡pero si sólo somos tres alumnas!), empiezan a confiar en ti y tú te sientes realizada por saber lo que hay que hacer.

Todo en la vida tiene su parte buena y su parte mala. Lo que hay que valorar es si vale la pena aguantar lo malo a cambio de lo bueno, y desde luego que vale la pena.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sexto día, ya es lunes de nuevo.

Nueva semana, nuevos pacientes. No creo que esto sea una norma general, pero en mi caso, de 11 pacientes que trataba a 8 de ellos se les dio el alta médica (algunos, los más desafortunados y sin mucho que hacerles ya, pasaron a mejor vida). Por lo que hoy al llegar conocí a 5 pacientes nuevos, que al final del día serían 6 porque llegó un ingreso de Urgencias (3 camas quedaron vacías). También le estaban preparando el alta a otro de mis conocidos, así que solo me quedaré en 2... Y así cada semana vas conociendo gente nueva, con historias nuevas y con más cosas para aprender, como el nuevo ingreso que venía con un historial estremecedor: herido de bala hace más de 30 años y, por lo cual, operado del abdomen, tetrapléjico y su historial actual era una supuesta hemorragia digestiva, aparentemente consciente. Hay algunos que se las llevan todas... Es como todo en la vida, algunos nacen con todo hecho y otros que no tienen esa suerte.

Muy mal repartido está el mundo, porque luego también te encuentras al típico que es un desagradecido-maleducado. En mi zona sé que hay uno por oídas a las enfermeras, por suerte no es de mis pacientes pero escuché que hasta que escupe a la pared y manipula la medicación como a él le sale de sus mismísimas entrañas. Así que este también es un trabajo duro en ese sentido, ya que nunca sabes quién te va a tocar, que algunos, por muy amable y cariñosa que seas con ellos, por mucho que los trates como a reyes, ellos se empeñan en tratarte como si fueses un rastrojo. Y hay que aguantarlo, obviamente en la medida de lo posible (tampoco vamos aquí a permitir agresiones).

Es importante también no cogerle cariño a los pacientes, sí ser amable y blablabla, pero sin más, porque luego acabará afectándote. Yo ya tengo a alguno que le voy cogiendo más "cariño", por así decirlo. Uno, de hecho, que hasta me preguntó dónde me había metido el fin de semana. Yo al ser de prácticas solo estoy en el hospital durante la semana, y claro, llego allí, y mientras le iba a tomar la tensión me suelta eso... y es una sensación gratificante, es como un "buenos días" de verdad, porque es bonito cuando alguien "te extraña". Se nota que has hecho las cosas bien, como para que la esa persona note tu ausencia, quiera buscarte y hablar contigo. Con personas así sí que da gusto estar y trabajar. Recordar que son personas antes que pacientes, y personas en este caso que han vivido más que yo y a eso le tengo mucho respeto, pero tener respeto no implica seriedad. Así, por ejemplo, dos de ellos (que son así los más graciosetes que atiendo y ya desde la semana pasada, vamos, que me conocen de sobra y viceversa) siempre que voy a ponerles la medicación ya me dicen: "ay, ya vienes con el chupito..." Y así se cachondean todos los días y me encanta, porque me hacen sonreír y también los veo a ellos sonreír. No sé, simplemente me gusta. U otro también al que a veces al verle la glucemia no le sale la suficiente sangre, ya me pasó dos veces, y entonces tengo que pincharle otra vez en otro dedo y siempre voy rezando porque salga sangre en ese último porque me da pena, obviamente, tenerle que pinchar una vez como para que aún por encima ni a la segunda vaya, y él siempre me dice: "no pasa nada mujer, si soy yo al que le falta la sangre en el cuerpo", como tratando de quitarme presión, como haciendo que no pasa nada. 

"La vida está llena de pequeños pinchazos", no te falta razón, Jackie.

Y es que a veces las cosas no salen a la primera, está comprobado, pero también es importante perder ese miedo a fallar. Somos humanos y especialistas, todos y cada uno de nosotros, en cometer errores. Yo todavía no me atreví a hacer ninguna gasometría, ni tan siquiera análisis, pero cuando la haga ya os contaré, solo espero que el resultado sea óptimo... o como mínimo pasable. 

martes, 24 de noviembre de 2015

Una semana más.

Bueno, me he dado cuenta después de una semana de que he empezado a explicar lo que hacía en las prácticas sin explicar antes exactamente en qué consiste la planta en la que estoy teniendo las prácticas, así que voy a ello




Mi planta es la planta de Neurología y Neurocirugía, y cómo no sabía todo lo que se hace, porque quieras que no, sólo vemos una pequeña parte de todo lo que se hace en un Hospital, lo he buscado en internet:

La Neurocirugía es una disciplina de la medicina y una especialidad médica de carácter quirúrgico que se ocupa del estudio y tratamiento, (esto es, la prevención, diagnóstico, evaluación, terapéutica, cuidado intensivo y rehabilitación) de las enfermedades quirúrgicas o potencialmente quirúrgicas del sistema nervioso central y sus cubiertas, es decir, el encéfalo, la médula espinal, el cráneo, la columna vertebral y las meninges; del sistema nervioso periférico y del sistema nervioso autónomo, su vascularización (incluyendo las arterias carótidas y vertebrales) y otros anexos como la hipófisis, así como del manejo operatorio y no operatorio del dolor, sea cual sea la edad del paciente. 
SERGAS, 2010.

También se dedican al estudio de pacientes con epilepsias. Estos se encuentran en unas habitaciones especiales que están vigiladas por cámaras que graban los ataques epilépticos que sufren este tipo de pacientes.

Básicamente lo podemos resumir en que a nuestra planta vienen personas que se han sometido a algún tipo de intervención quirúrgica relacionada con el sistema nervioso, o que padecen algún trastorno neurológico.

Además, también podemos encontrar a pacientes aislados (por contacto directo, por contacto con la orina...) debido a diversos motivos como la presencia de bacterias multirresistentes, a cuyas habitaciones hay que entrar con bata y guantes si se pretende mantener contacto con el paciente o con su entorno.

Los cirujanos son quienes operan a estos pacientes, y una vez en planta son cuidados por el equipo de enfermería. Los médicos pasan visita cada mañana (normalmente sobre las 9, pero varía según el día) y miran la evolución del paciente. 
Suelen acabar bastante rápido y son acompañados por las enfermeras y estudiantes de medicina de prácticas. 




Después de esto determinan si es necesario algún cambio en el tratamiento del paciente, lo anotan en su historia y nos la vuelven a entregar. Nosotras vemos si hay variaciones o no y a partir de ahí pautamos la medicación y los cuidados que hay que realizar hasta el día siguiente.




lunes, 23 de noviembre de 2015

Al fin viernes...

Tampoco os voy a mentir, no es fácil estar en un hospital la primera vez. Es duro acostumbrarse al trato con personas que no conoces de nada, personas que quizá jamás vuelvas a ver y la verdad es que te cambia la vida. Te vas de compras un día y piensas en tus pacientes, los que todavía siguen en esas camas, algunos más en el otro mundo que en este y te haces cuestionarte muchas cosas sobre la vida, si realmente uno vive como quiere o vive como puede o, en otras palabras, si uno vive o solo intenta sobrevivir. Te das cuenta de la suerte que tienes de tener dos piernas o dos brazos, de poder comer o incluso ir al baño por tu cuenta, sin sondas o segundas personas que te ayuden. Y eso si tienes a alguien que te ayude, alguien que esté allí apoyándote, porque he de decir que la mayoría están acompañados, ya sea por su mujer, marido, hijo/a, madre, padre, amigo/a… pero lo realmente triste es ver a alguien que no tiene a nadie a su lado. Éstos son a los que siempre intento tratarlos mejor y darles lo que les falta, un punto de confianza, de ayuda e incluso "cariño" (entendiendo esa palabra como el mejor trato posible).

Parece una tontería, pero el trato con el paciente lo eliges tú. Es algo humano. Algo que no te enseñan en clase, simplemente te sale de dentro, porque sí. Nos repitieron mil veces que hay que ser amables, pero no a todo el mundo se le da bien serlo. Yo creo que de momento eso lo llevo bien, supongo que todos tenemos nuestros días de más cachondeo o de menos, aunque intento dejarme los problemas personales con mi ropa, abajo, en la taquilla. Y lo mismo hago con los problemas en el hospital, cuando me quito el uniforme de trabajo-pijama, todo eso se queda con él. Es como llevar una doble vida. 



En esta primera semana he tenido estas y más reflexiones que quería compartir con vosotros, porque también hay que recordar que la gente que está ingresada no lo está porque quiere, pero sí que es cierto que no por estar allí hay que amargarse o enfadarse. Por eso quería, digamos, dedicar esta entrada a todas esas personas que hasta el momento me han hecho ver que en los hospitales no todo son lágrimas y llantos, que si ellos padeciendo la enfermedad que padezcan son capaces de sonreír, ¿por qué yo no? Si ellos no pierden el ánimo, yo jamás lo perderé. Por ellos, que me han enseñado esta gran lección de vida, y porque ha sido una primera semana fantástica, tanto enfermeras/os, como otros alumnos de tercero-cuarto que también me han enseñado mucho, y como no a vosotros seguidores, solo quiero decir: gracias.

domingo, 22 de noviembre de 2015

El GACELA, ese gran desconocido.

Probablemente a lo largo del primer año os mencionarán el programa informático GACELA, en Fundamentos de enfermería y en Bases para os coidados da saúde si mal no recuerdo. El caso es, todo lo que creáis saber, no lo sabéis. No tenéis ni idea de lo que os están hablando hasta que llegáis a las prácticas y os explican para qué sirve y cómo se usa. Si es que tenéis esa suerte...


Este programa sirve para anotar toda la información de los pacientes, respecto al motivo de su ingreso en el hospital, sus datos, todas las actuaciones de enfermería que se le realizan, las complicaciones que van surgiendo... Es como un diario de todo lo que va pasando con respecto a estos pacientes y su evolución en el hospital. 
Cada enfermera durante su turno escribe comentarios acerca de lo que ha hecho o no para que la enfermera del siguiente turno sepa lo que se ha hecho para no cometer errores. Por ejemplo, realizando un proceso que ya se ha realizado o dando una medicación que ya se haya dado, entre muchas otras cosas. Aunque para esto último también existe una carpeta con las fichas en papel de los pacientes, en las cuales figuran toda la medicación que tiene prescrita, la hora a la que se debe tomar y si ha sido administrada o no.
Además, en este programa también se realizan las altas de enfermería, no tienen validez como alta médica, que es la necesaria para salir del hospital, pero en ellas aparecen los cuidados que debe tener el paciente una vez fuera del hospital, por ejemplo con las curas que debe realizar en la herida quirúrgica, la alimentación que debe llevar... según la operación que se le haya realizado o el motivo por el que haya sido ingresado en el hospital.


En mi caso en concreto, como expliqué en la anterior entrada, lo primero que se hace nada más llegar es pasar controles. Una vez que tenemos los datos de temperaturas, tensiones, deposiciones, etc, vamos con nuestro papelito a sucio hacia un ordenador, nos sentamos enfrente y abrimos el programa. De repente creeréis que habéis hecho un viaje al pasado, cuando todavía no teníais internet en vuestro ordenador de mesa y os entreteníais con él jugando al buscaminas. En serio, este programa parece que ha sido creado por la mismísima Florence Nightingale.

(Entendéis lo que quiero decir, no?)

Una vez abrimos el programa podremos ver un mapa de las camas de la planta en la que estamos, y seleccionando a nuestros pacientes podremos ir añadiendo los datos que fuimos recopilando en nuestro paseíllo matutino. Algo tal que así:



Me gustaría poder explicaros con detalle como funciona el programa pero sencillamente todavía no lo he llegado a entender. A lo largo de mi primera semana he """"aprendido a utilizarlo""" mirando como mi enfermera lo hacía y tratando de memorizar el proceso cuando me explicaba como hacerlo yo. No hay otra manera, así que no os preocupéis, ya os tocará. A base de repetirlo acabaréis aprendiendo qué significa cada dibujito. 

Además estoy segura de que no tardaréis más en aprender a usarlo de lo que tarda el programa en cargar...

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Día 1. Medicina interna.

Era un oscuro día (ya que eran las 7 de la mañana cuando salí de la residencia, sí, vivo en una residencia, el lugar donde más se puede dormir del mundo), pero a la vez que oscuro también era mi primer día de prácticas. "Prácticas en un hospital". El cansancio de las 4 horas que dormí esa noche hicieron que casi no sintiese nervios, solo ganas de llegar al vestuario, ponerme el pijama (porque es lo mejor de este trabajo, nuestro uniforme es un pijama) y tirarme en la primera cama vacía que viese allí. Por mi desgracia, los nervios se despertaban a medida que se acercaban las 8:30, hora a la cual nos dijeron que aparecería alguien a recogernos a la entrada de ese hospital. Éramos cuatro chicas de mi curso en un turno de mañana de 7h, solas, abandonadas a la intemperie en aquel extraño lugar que nunca antes pisara, ya que no soy en sí de Santiago. De repente, un enfermero de edad media nos miro con cara extrañada a lo que yo dije: "debe ser el que viene a por nosotros". Y efectivamente, vimos como se acercaba a nosotras, despavoridas, y nos preguntó: "sois vosotras las de prácticas?". Si me hubieran hecho un electro en ese momento las líneas hubiesen salido de la gráfica. Bajamos al vestuario, donde nos cambiamos y salimos de él dispuestas a todo (no, pero era lo que tocaba). Hablando de tocar, nos repartieron a dos a medicina interna (yo un pasillo y otra el otro), otra a cirugía y la última a trauma. Cuando el enfermero me presentó al equipo de enfermería de aquella planta, y con presentar me refiero a decir mi nombre y recalcar varias veces que era de 2º y era la primera vez que realizaba tales prácticas hospitalarias, lo que hizo fue irse. Yo, sin saber exactamente qué hacer, me dijeron que estuviese las primeras horas con un chico muy agradable que, al verlo vestido como yo, supe que estaba en prácticas. Era de tercero y fue como mi guía ese primer día, enseñándome a purgar sueros, diluir medicación, etc. Lo que más me costó de ese primer día fue localizarme. Para empezar, mi sentido de la orientación es nulo y en descenso... Cuenta la leyenda que si lo deseas con mucha mucha fuerza, puedes hacer que un pasillo de hospital no te parezca igual al anterior. Se vio que yo no tuve fuerza suficiente (normal, a esas horas). Cuando fueron las 10am nos dejaron bajar a desayunar. Era como nuestro pequeño descanso de media horita. Al volver arriba, una enfermera me cogió y me llevo con ella a administrar las diferentes medicaciones a sus pacientes. La verdad es que, si ya antes me parecía difícil farmacología, ahora más. Aparte de administrar la medicación por vía intravenosa, también me permitió pinchar en la barriga el clexane, fármaco que se inyecta subcutáneamente tomando como referencia el ombligo y a la altura de la cresta ilíaca, cogiendo un pellizco de piel y pinchar, administrar y retirar. "Cuanto más rápido inyectemos y retiremos la aguja, menos le dolerá" recuerdo que me dijera. Fue bastante fácil y los pacientes también por su parte tan amables que hasta te lo agradecían. Después básicamente me fue explicando pequeñas cosas: cómo nebulizar, cómo conectar el oxígeno, fijarse que el lugar donde tengan la vía puesta no esté rojo o inflamado... me habló de algunos fármacos y hasta para qué se utilizaban, pero por más que intentara quedarme con toda la información que me daban, me resultó imposible. Aún así tuve suerte con el equipo de enfermería que me tocó. Mañana, más y (esperemos) mejor.