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lunes, 7 de diciembre de 2015

Más variedad que en el primark

Hay férulas de todos los tipos y para diferentes funciones. Para piernas, para brazos, para los dedos, para el escafoides (hueso de la mano que más comúnmente se fractura)...


Como esto no es para ser unos expertos en la materia, solamente os citaré algunas (en este caso férulas de yeso), las más básicas y utilizadas, que aún son unas cuantas.

En las piernas se utilizan la suropédica, que es la que va desde los dedos del pie (la cabeza de los metatarsianos) hasta debajo de la rodilla, y la isquiopédica, que es igual a la anterior pero un poco más larga, llegando hasta la ingle. En ambas el tobillo debe permanecer a 90º y, a mayores, en la isquiopédica se debe doblar la rodilla unos 15º (a no ser en roturas de rótula, en las cuales debe permanecer estirada).

Suropédica

Isquiopédica

Para el brazo, sin incluir en la férula los dedos, tenemos la palmar (o anterior) y la dorsal (o posterior), que abarcan la región del antebrazo. Ambas se realizan desde debajo de la articulación del codo, hasta los dedos, dejando sus articulaciones libres,, y la muñeca debe permanecer en flexión dorsal unos 30º. Un poco más grande es la braquio-antebraquial, la cual sube a mayores hasta el extremo superior del brazo, y debe mantenerse aparte de la dorso-flexión de la muñeca (igual que en las anteriores) una flexión del codo en 90º.
   
Palmar

Braquio-antebraquial

Incluyendo los dedos dentro de las férulas, tenemos la férula dorsal incluyendo el I dedo, que, su propio nombre indica, es igual a una dorsal, pero con el I dedo (pulgar) inmovilizado también. También está la cubital incluyendo IV y V dedo, la cual también es igual a la dorsal pero por la cara cubital del brazo e incluyendo el dedo anular y meñique y poniendo esta articulación metacarpofalángica en 45º. Finalmente halar también de la férula en intrínseco plus, que es la incluye todos los dedos menos el pulgar, y los mantiene en una flexión de 90º.

Dorsal incluyendo I dedo

En intrínseco plus

Si la vida te da la espalda...

Algunos días viene a la consulta de trauma gente con problemas de espalda, de los cuales lo más común es la escoliosis.

   -La escoliosis es una afección en la posición de las vértebras, causando una curvatura anómala en C o en S de la columna. Algunos de los signos que la detectan son la desnivelación de hombros y caderas y la típica curvatura anormal de la columna.

Se puede clasificar en no estructural, si la columna vertebral tiene una estructura normal, por lo que esta patología será temporal y se intentará ir reduciendo progresivamente; o estructural, cuando la curvatura está definida por la forma de la columna, y su correcta alineación será mediante intervención quirúrgica.

   -Otro problema estructural de la espalda es la cifosis, que es lo que se conoce comúnmente como "chepa", por lo que es la curvatura anormal hacia afuera de la columna en la parte alta de la espalda. Alguna de las causas de su aparición son las enfermedades degenerativas como la artritis, debido a algún traumatismo o lesión, debido a fracturas causadas por osteoporosis (por compresión de las vértebras) o por una espondilolistesis muy avanzada.

   -En la espondilolistesis se produce el movimiento de una vértebra hacia adelante, desencajándose de su posición normal. En la infancia la causa suele ser congénita, mientras que en los adultos son los desgastes de cartílago y huesos, los cuales ocurren con mayor frecuencia en deportes como la gimnasia, el levantamiento de pesas y el fútbol americano.


Esta espondilolistesis agrava también la lordosis, que es la afectación que produce una curvatura anormal hacia adentro en la parte baja de la columna. Las causas más comunes son esta espondilolistesis anterior o causas congénitas, mientras que las menos comunes abarcan distrofias musculares, acondroplasia (trastorno en el crecimiento óseo y de los cartílagos) u otras enfermedades genéticas.


jueves, 3 de diciembre de 2015

Lesiones frecuentes del aparato locomotor

De todos es sabido que la función del aparato locomotor es permitir que nuestro cuerpo pueda moverse. Se compone de huesos, músculos, articulaciones, tendones y ligamentos (podemos mencionar también al cartílago) y, cuando alguno de estos componentes falla se produce dolor y, generalmente, una limitación del movimiento que puede ser más o menos grave dependiendo de la afectación.


Algunos de estos problemas que afectan al aparato locomotor son:

Contusiones: Se producen cuando una parte del cuerpo es golpeada o comprimida pero no se llega a producir herida abierta.

Fracturas: Lesiones de los huesos, que abarcan desde una pequeña fisura hasta una rotura completa.


Condromalacia: Consiste en el desgaste del cartílago articular. La más sonada es la rotular, la cual afecta a la rodilla.

Desgarros musculares: Lesión del tejido muscular producido por la rotura de las fibras que lo componen. En cuanto se producen hay que aplicar hielo de inmediato, luego debemos comprimir la zona y elevarla, mientras se guarda reposo en todo el proceso de curación.


Esguinces: Se trata del alargamiento o de la rotura de los ligamentos que sujetan la articulación (lo más común es que sea el tobillo aunque también los podremos encontrar de muñeca o cervical). Existen 3 grados que se clasifican desde el simple alargamiento hasta la rotura completa.


Tendinitis: Se llama así a la inflamación de la vaina o cobertura del tendón, haciendo que se pegue al tendón. Produce tumefacción, dolor y limitaciones del movimiento.



Tendinosis: Degeneración de los tendones, que se hacen más gruesos y menos elásticos, siendo así más propensos a sufrir roturas.

martes, 1 de diciembre de 2015

El maravilloso arte de envolver a personas

Hablemos un poco de vendajes, que es lo que prácticamente se hace todos los días y aún no os lo he mencionado. Lo primero que hay que tener en cuenta es que este proceso requiere de práctica y de una técnica a seguir, ya que no se trata de envolver de cualquier manera.


Debemos tener especial cuidado en que no sea un vendaje muy compresivo, porque nos podría producir muchas complicaciones o, por el contrario, que no quede muy flojo, ya que no sería funcional (es decir, no serviría de nada). También tenemos que dejar los dedos de las extremidades libres cuando sean estas la partes que necesiten un vendaje, y comprobar que se mueven con facilidad (ya que al moverse, provocan que la sangre circule, disminuyendo así riesgos). Destacar además que se debe vendar empezando desde el extremo más alejado del cuerpo hasta el más cercano (de distal a proximal en términos sanitarios).

Los vendajes se pueden diferenciar dependiendo de su función o de su forma de colocación (hablamos principalmente de las vendas de crepè en este último caso).

Según la función que realicen, nos encontramos ante vendajes blandos o contentivos (para sujetar vías, por ejemplo), los compresivos (como su nombre indica, proporciona una compresión en la zona envuelta, favoreciendo así el retorno venoso) y los rígidos (para mantener la zona inmovilizada).


Por el otro lado está la forma de colocación, en la que podemos encontrar la forma circular, la espiral, en 8, la espiga, Velpeau y el vendaje de vuelta recurrente.

  • La forma circular es la que se usa cuando el objetivo es simplemente sujetar un apósito, por ejemplo.
  • La espiral es similar a la circular, pero envolviendo parte de la venda de la vuelta anterior, con lo que se consigue ir subiendo y envolver completamente una extremidad.
  • El vendaje en 8 es el vendaje de las articulaciones como el tobillo o la rodilla, ya que permite un poco de movimiento. Como su nombre indica, de lo que se trata es de hacer una forma de 8 en la articulación
  • El vendaje en espiga es el vendaje que más favorece el retorno venoso, por eso mismo fue el más utilizado en mis prácticas. Consiste en envolver, pongamos por ejemplo una pierna, como si fuese en espiral, pero con una vuelta en sentido ascendente y alternando la siguiente en sentido descendente.
  • Velpeau es el vendaje que inmoviliza el hombro, y envuelve el tronco y el brazo para conseguirlo
  • Finamente el vendaje de vuelta recurrente es el utilizado en muñones, cabeza y dedos. Primero se realiza una vuelta circular, que continúa con vueltas perpendiculares a ella para conseguir así cubrir la superficie, ayudándose también de algunas vueltas circulares más para sujetar bien las anteriores.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Infiltraciones: ese gran olvidado de trauma

Debo deciros que este tema me resultó bastante interesante, porque al llegar allí no sabía de su práctica y, menos aún, lo efectiva que era.

La definición general de infiltrar es: introducir un medicamento con una jeringa en una zona del cuerpo. En este caso la zona a tratar son las articulaciones, por lo que debemos considerar las infiltraciones como una parte del trabajo de las consultas de traumatología.

Su mayor ventaja es que tienen un efecto muy rápido y, prácticamente al día siguiente, su efecto es notable, ya que esto fue lo que nos dijeron las personas que volvían a infiltrarse la articulación, por decirlo de alguna manera, “defectuosa”. Es recomendable justo después de la inyección mover un poco la articulación para que el líquido se extienda por toda la cavidad y tenga una mayor efectividad.

La duración varía dependiendo de la sustancia proporcionada, si lo infiltrado son corticoides (en mi experiencia personal, Celestone) tiene una duración media de 6 meses, mientras que si es ácido hialurónico, puede durar hasta 1 año. A pesar de esto, existen casos extraños en los que su efectividad es muy baja o nula aunque se sigan realizando infiltraciones, y por eso no deben realizarse más de 3 al año (en algunos sitios se dice que 4), ya que si en estos casos la articulación no mejora, la siguiente dosis será muy poco probable que le resuelva el problema.

Un mito bastante extendido es que son dolorosas, pero la realidad es que de todos los pacientes que tuvimos, solamente a 1 le resultó una intervención dolorosa, ya que el malestar era debido a una tendinitis en el hombro, y resulta doloroso introducir una aguja con el músculo en esas condiciones. Sin embargo sí se presenta el riesgo de la rotura de tendones si se infiltra directamente en ellos, por eso los “tejidos diana” son zonas en las que se pueda acceder sin riesgo a la cavidad de la articulación.


Generalmente son personas ancianas las que necesitan este tratamiento, y las articulaciones más propensas a recibirlo son rodillas, debido a que son una importante articulación de carga, aunque también las realizamos en hombro, cadera y tobillo (seguramente vengan más personas con diferentes articulaciones que la necesiten, pero en mi temporada en trauma eso fue lo que vi).

martes, 24 de noviembre de 2015

Traumatología y su fauna

En esta entrada os relataremos un poco la clase de gente que uno se puede encontrar en trauma. Está claro que cualquiera puede caerse y necesitar un vendaje o un yeso, pero será de las "típicas" personas que podrías encontrarte en todos lados y que, por supuesto, también están presentes aquí de las que hablaremos.

Puede entrarte por la puerta el que entiende las cosas del revés (o quiere entenderlas así) y, por ejemplo, le dices que tiene que poner la mano de una manera para inmovilizarla correctamente y lo hace a la suya, que normalmente es una posición mucho más cómoda de la que tú le habías dicho.


Una variante es la persona a la que le dices que no puede hacer algo y protesta y se queja. Se da mucho cuando le dices a una señora mayor que no puede andar en 2 días para que el yeso tome la consistencia necesaria, y ella te contesta con un "pero eu teño que ir a leira" (que es entonces cuando piensas que menudas fiestas tienen que hacer las señoras en los huertos para decírtelo con esas ansias que sobrepasan la necesidad de supervivencia).


O por el contrario al que se lo dices, no protesta, pero ya intuyes por la cara que pone que te va a hacer menos caso que a la mujer mientras está mirando el partido de fútbol.


No nos podemos olvidar de las personas que no sabes cómo son capaces de andar con eses temblores de terror les recorren todo el cuerpo nada más entrar en el hospital mismo (y que unas simples tijeras pueden hacer que caigan redondos por el pánico).


También tenemos a los que se quejan por todo, y una mañana así con sólo pacientes de este tipo sería el peor día que tendrías en tu vida. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, van a quejarse aunque no les duela o lo hayas hecho perfectamente. Normalmente la culpa nunca recaerá en ellos, siempre dirán que es por cualquier otra cosa o persona.


Y aunque puede pasar que todas estas personas se junten en la sala de espera para ir viniendo uno detrás de otro como si fuera un plan del universo para castigarte por aquel trozo de tarta que le robaste a tu hermano hace 10 años, siempre habrá alguien en el medio de todas estas personas que te alegre la mañana y con quien puedes trabajar a gusto. Así que si por algún casual ocurre que no llega la calma después de toda esa tormenta, solo queda ser amable, intentar sonreír y guardarte las anécdotas para poder al menos reírte más tarde.


jueves, 19 de noviembre de 2015

Traumatología: Toma de contacto

En cuanto abres la puerta de traumatología, lo primero que piensas es que te has equivocado de lugar, o que los obreros se olvidaron del instrumental en cuanto acabaron el edificio, y menos mal que entras a primera hora de la mañana y no cuando todo está manchado de yeso.

Hablando un poco del material, os explicaré un poco el más utilizado:


  • Pinzas de Wolf o Pico de pato (arriba izquierda): utilizadas para separar la escayola de la piel y evitar así las molestias que tenga el paciente.

  • Tijeras de Brawn (izquierda): Se usan para cortar yeso, ya que no cortan en algodón o tela.

  • Tijeras de Esmarch o Lister (medio): Son las usadas en el algodón o los vendajes o, simplemente, para cortar apósitos.

  • Diastasador (derecha): Este aparato permite separar la escayola una vez hecho un surco en ella con la sierra eléctrica. Se debe tener mucho cuidado, ya que se necesita mucha fuerza y puede escaparnos de las manos y acabar dañando al paciente o a nosotros mismos.

Me faltan aparatos como el cortafríos para cortar alambres o hierro, la sierra eléctrica para abrir una brecha en el yeso, y más cosas que pueden hacer que se te resbale la escayola que quieres sacar sólo con el sudor frío que te recorre el cuerpo al verlos (aunque al final no hagan daño). Así que mejor andaros con cuidado y mirad de vuestros hijos, sobrinos y demás niños; porque ellos son los más susceptibles de gritar y no aguantarse el miedo, y luego te viene la enfermera de reumatología asustada preguntando que a quién estamos torturando.